Jemaa el Fna Square

La guía definitiva de Marrakech Marruecos en tres días

Al pie de las montañas del Alto Atlas, se asoma Marrakech. Una ciudad caótica, inmensa, embriagadora. Por momentos la invasión de colores, olores, laberintos y sonidos es abrumador. Marrakech es lo primero que uno se imagina cuando piensa en Marruecos.

Dejamos Rabat muy temprano por la mañana. Por la ventana del tren las flores silvestres teñían los campos verdes de violeta y de melancolía. El frío iba desapareciendo.

Del Océano Atlántico al corazón del Alto Atlas. Llegada a Marrakech

Llegamos a la Marrakech Gare al mediodía. Nuevamente no teníamos ganas de lidiar con ningún taxista (además nos querían cobrar 10 veces más que en Rabat por el mismo trayecto) y decidimos caminar los 4km hacia el Riad que habíamos reservado. Lo que nos permitió ir conociendo la hermosa (aunque nada del otro mundo) Ville Nouvelle y adentrarnos en la medina por la puerta Bab Doukkala.

Con la valijas de mano a cuestas, luchamos por encontrar el camino al Riad en las diminutas calles empedradas, entre varias motocicletas, burros y carretillas.

El Riad estaba a unas pocas cuadras de la plaza Djemaa el Fna. La atracción por excelencia de Marrakech. Djemaa el Fna es un monstruo de mil cabezas que todos los atardeceres vuelve para entretenar a las masas. Encantadores de serpientes, músicos, bailarines, actores, adivinos, contadores de historias y un gran etcétera le dan vida al circo más exuberante del mundo.

Marrakech es una ciudad que te sacude. Te exaspera ver a los monitos encadenados vestidos de Messi o de princesa para entrener a los turistas. Los vendedores que te hostigan a toda hora y en todo momento en un perfecto español.
Esos colores que invaden y se te quedan impregnados en la retina y esos monumentos impresionantes desperdigados por la ciudad.

Tres días es el mínimo para hacerle justicia a esta gran ciudad.

Hospedaje en Marrakech

Nos hospedamos en el Riad Alwachma y para el tipo de hospedaje que estamos acostumbrados, podemos decir que el Riad es puro lujo. Las habitaciones son gigantes y todas dan a un patio central que tiene una fuente en el medio y que se usa además como restaurante y donde se sirve el abundante desayuno.

El personal es por demás de atento. El Riad también ofrece el servicio de contactarte con las agencias de viaje que te llevan al desierto del Sahara o a otras excursiones.

De todas maneras, si quieren explorar otras opciones, aacá les dejamos una lista de los mejores hospedajes en Marrakech.

Como llegar a Marrakech desde Rabat y Fez (y viceversa)

Desde Rabat ó Fez, Marrakech está muy bien conectada por tren.  En esta página podés encontrar más información. El tren te deja en la Marrakech gare a unos 4km de la Plaza Djemaaa el Fna. Si no tenés ganas de tomar un taxi y no tenés mucho equipaje, de día se puede hacer el trayecto a pie mientras vas descubriendo la Ville Nouvelle.

Desde Rabat a Marrakech

  • Horarios: 07.45 – 09.45 – 11.45 – 13.45 – 15.45 – 17.45 – 19.45
  • Duración: 4 hs 50 min.
  • Precio (1ra clase): 195 Dh.
  • Vuelta (Marrakech – Rabat): 06.20 – 08.20 – 10.20 – 12.20 – 14.20 – 16.20 – 18.20 – 20.00

Desde Fez a Marrakech

  • Horarios: 06.30 – 08.30 –  10.30 – 12.30 – 14.30 –  16.30
  • Duración: 8 hours
  • Precio (1ra clase): 311 Dh.
  • Vuelta (Marrakech – Fez): 6.20 – 08.20 – 10.20 – 12.20 – 14.20 – 16.20 – 18.20

Que ver en Marrakech en tres días

Día 1

Mañana: Nos dispusimos a caminar por la Medina de Marrakech. Los zocos (nombre que se le da a los mercadillos tradicionales de los países árabes) están ordenados según los bienes que se ofrecen y se encuentran en las pequeñas calles al norte y al este de la plaza Djemaa el-Fna. Muchos de los zocos son conocidos por el nombre de lo que se vende. Desde tejidos, hasta joyas y las famosas babouches (pantuflas).

Mediodía: Observamos de cerca la espectacular Mezquita Koutoubia. Esta torre del siglo XII de 70 metros de altura es del estilo de La Giralda en Sevilla.

Otra marca notable de la medina de Marrakech es el gran número de fuentes que conserva. La fuente de Mouassine, es el mejor ejemplo, con detalles de madera tallada y que aún se sigue utilizando.

Otro atractivo de la medina son los llamados funduqs, complejos que se componen de establos y talleres en la planta baja y habitaciones en alquiler para los comerciantes en la planta alta. Estas construcciones de dos pisos se remontan a los inicios de la ciudad.

Tarde: Nos relajamos y disfrutamos de todos los espectáculos que ofrece la Plaza Djemaa el Fna. Esta plaza era el sitio de las ejecuciones públicas alrededor del año 1050. De ahí su nombre, que significa “reunión de los muertos”.

El espectáculo llega a su punto máximo al atardecer donde al costado de la plaza se improvisan parrillas donde se puede comer por unos pocos Dirhams.  Eso sí, mantenerse alerta al tráfico desenfrenado de motocicletas y caballos, a los carteristas y recordar que cualquier foto que se te ocurra sacar incurrirá en una propina aunque sea de unas monedas.

Día 2

Mañana: Iniciamos el día temprano y decidimos caminar desde el Riad a los Jardines Majorelle. La zona que rodea los jardines estaba en remodelación y hay intenciones claras de gentrificar el área. Los Jardines son la atracción más cara que pagamos en todo Marruecos (70 Dirhams). Si el presupuesto es ajustado probablemente te lo puedas saltear. Excepto que seas un seguidor acérrimo de Yves Saint Laurent. En ese caso, los jardines son de visita obligada.

El diseñador de moda, le regaló el Jardín Majorelle a Marrakech, la ciudad que lo adoptó en 1964. Los jardines son un oasis dentro del ajetreo de la ciudad y contiene más de 300 especies vegetales de los cinco continentes.

Mediodía: Recorrimos los monumentos más famosos de Marrakech. Comenzamos con la Medersa Ali ben Youssef (ingreso 50 Dhs),  la escuela del Corán del siglo XVI, increíblemente bien conservada, es la institución de ese tipo más grande de África del Norte.

A continuación nos dirigimos al Palacio Badi (ingreso 10 Dhs). Este palacio del siglo XVI es un conjunto de ruinas de piedra, vigilado por nidos de cigüeñas con una enorme piscina en el centro rodeada por cuatro huertos de color naranja. A lo largo de la pared sur hay una serie de pasillos subterráneos y mazmorras que alivian el calor del mediodía.

La otra atracción del palacio es el minbar (púlpito de oración) de Koutoubia (10 Dhs adicionales),  de madera de cedro incrustados con marquetería por los artesanos cordobeses del siglo XII,  junto con la caligrafía de oro y plata.

y finalmente el Palacio del Bahia (ingreso 10 Dhs). Este palacio del siglo XIX, una vez hogar de un harén, fue nuestra atracción favorita en todo Marrakech. El palacio, además de ser inmenso, es una maravillosa muestra de madera pintada, cerámica y jardines simétricos.

Tarde: Atravesamos la Mellah (el barrio histórico judío con su sinagoga, cementerio y centro comercial) para llegar a las Tumbas Saadíes (cerca de la Mezquita de la Kasbah, 10 Dhs el ingreso). Las tumbas son de mármol italiano de Carrara. En ellas está enterrado el sultán saadiano Ahmed al-Mansour, los príncipes masculinos y entre 170 cancilleres y esposas. Vale destacar que todas las tumbas son eclipsadas por el mausoleo de su madre en el patio.

Día 3

Mañana: El tercer día también arrancamos muy temprano. Atravesamos gran parte de la Ville Nouvelle hasta los jardines de la Menara (ingreso gratis). La caminata hasta llegar a los jardines desde el Riad tomó aproximadamente 1 hora, pero nos permitió ver cómo se desarrolla la vida en la parte más moderna de la ciudad.

Los jardines están rodeados de olivares y una inmensa pileta de agua refleja el cielo. Los días de invierno se puede observar a lo lejos las montañas del Atlas nevadas enmarcando una postal perfecta.

Mediodía: Desde lo Jardines atravesamos la medina nuevamente para llegar al museo Dar si Said. (ingreso 10 Dhs). El Museo alberga un sinfín de artes marroquíes, artesanía regional, alfombras del Alto Atlas del siglo XX y puertas talladas con talismanes.

La arquitectura del museo es impresionante, por lo que recomendamos recorrerlo en su totalidad para apreciarla. En el piso superior, van a encontrar instrumentos musicales, y cerca de la salida el artefacto más tierno de todos: una rueda de la fortuna para bebés.

Tarde: Nuestros días en Marrakech llegaron a su fin. Por la tarde del tercer día vagamos sin rumbo por los zocos de la medina, para hacer un poco de compras y practicar nuestras habilidades de regateo (que son bastante malas). Si en algún momento no sabes dónde estás, preguntale a algún vendedor dónde se ubica la mezquita Koutoubia y es imposible que te pierdas.

Las últimas horas en Marrakech las pasamos en una de las tantas terrazas que las cafeterías tienen sobre la Plaza Djemaa el Fna. Disfrutamos desde arriba y por última vez el espectáculo que nuevamente no dejaba de sorprendernos.

Volvimos temprano al Riad. Al día siguiente a las 8 am nos pasaba a buscar la gente de la agencia de viaje para hacer el tour de 3 días al desierto del Sahara. La aventura recién comenzaba.


Mirá el Wandervideo de Marrakech

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