Dos días en Rabat Marruecos. La Perla del Atlántico Marroquí

Rabat es la ciudad que más nos sorprendió en nuestro viaje a Marruecos. A diferencia de otros tanques turísticos como Marrakech o Fez, Rabat es mucho más tranquila. Nadie se nos acercó a vendernos nada ni a perseguirnos como en Asilah.

Ya era el segundo día que estábamos en tierras marroquíes y nos había invadido una especie de paranoia que hoy día nos parece totalmente infundada.

Cuando hacíamos el check out del hotel de Asilah, pensamos que alguien del hotel le había robado todos los euros que Andrés había traído. Nos agarró una desesperación que no se la deseo a nadie. Resulta que los famosos euros simplemente estaban en su hermosa valija. Estaban tan bien escondidos que ni él mismo los encontraba. Eso nos pasa por ser argentinos mal pensados.

Aprovecho para remarcar que en ningún momento nos sentimos inseguros en Marruecos. El problema es que a veces confundimos el acoso de los vendedores locales con “inseguridad”. Afortunadamente, con el tiempo nos acostumbramos y entendimos que esto es algo propio del folklore marroquí.

Tomamos el tren de las 8.05 am rumbo a Rabat, dejamos nuestras frustraciones atrás y el viaje empezó a cambiar. En el tren conocimos a una mujer que viajaba a Casablanca a encontrarse con su hijo.

La mujer trabajaba en Tánger en una galería de arte y había vivido muchos años en Francia. Incluso nos marcó algunos lugares para visitar en Rabat y nos recomendó cruzarnos a la ciudad hermana Salé.  Hablamos de experiencias de viajes, de religión y de arte, un poco en inglés y un poco en francesñol, algunas conversaciones salían raras, pero nos hicimos entender. Con ella el viaje en tren se nos pasó volando.

Como ir desde la estación de tren de Rabat a la medina

Llegamos a la estación de Rabat Ville pasadas las 11 am y como no teníamos ganas de tomar un taxi (que aclaro, son los taxis más baratos del país, el trayecto de la estación de tren a la medina debería costar 8 Dh) caminamos al hotel.

La caminata fue muy agradable al principio por lo anchas que son las calles en la Ville Nouvellle (donde está ubicada la estación de tren). Pero a medida que nos adentrábamos en la ciudad, las calles se volvían más estrechas y la cantidad de gente se incrementaba exponencialmente. A pocas cuadras de nuestro hotel ya caminábamos con las valijas en las manos y tratando de esquivar a los locales que venían a la medina a hacer sus compras matutinas.

Hospedaje en Rabat

Nos hospedamos en el Hotel Lutece. Un hotel que está bien, sin grandes lujos pero que era barato y estaba a pocas cuadras de la puerta principal de la medina. Además incluye el desayuno típico marroquí: una infusión, jugo de naranja (por su puesto), tostadas y alguna factura.

Acá les dejamos una lista de los mejores hospedajes en Rabat.

Como llegar a Rabat desde Arcila, Marrakech o Fez

Desde Asilah, Marrakech o Fez, Rabat está muy bien conectada por tren y recomendamos ese medio de transporte. También recomendamos sacar los pasajes en primera clase. El precio no es mucho mayor que el de segunda clase pero la comodidad es mucho mayor. En esta página podes encontrar más información. Lo más conveniente es bajarse en la estación Rabat Ville que es la que está más cerca de las atracciones de la ciudad.

De Asilah a Rabat.

  • Horarios de tren: 06.05 – 08.05  – 10.08  – 12.06 – 14.06 – 16.06 – 18.06.
  • Duración: 3 hs.
  • Precio (1ra clase): 130 Dh.

De Marrakech a Rabat.

  • Horarios de tren: 06.20 – 08.20 – 10.20  – 12.20 – 14.20 – 16.20 – 18.20 – 20.00
  • Duración: 4 hs 50 min.
  • Precio (1ra clase): 195 Dh.

De Fez a Rabat.

  • Horarios de tren: 06.30 – 07.30 – 08.30 – 09.30 – 10.30 – 11.30 – 12.30 – 13.30 – 14.30 – 15.30 – 16.30 – 17.30 – 18.30 – 19.30 – 20.20
  • Duración: 2 hs 50 min.
  • Precio (1ra clase): 127 Dh.

Qué hacer en dos días en Rabat Marruecos

Día 1

Mañana: Comenzamos con un paseo en la medina. La medina tiene sus partes interesantes, pero en líneas generales no es de las más lindas que vimos en Marruecos. Un buen lugar para almorzar es el Riad Oudaya.

Mediodía: Ingresamos a la Kasbah de la Oudayas a través de la impresionante puerta Bab Oudaia. La Kasbah medieval de Rabat, junto con los jardines y el museo son los atractivos principales de la ciudad. Ahí nos sentamos a tomar un té de menta con masas deliciosas en el Café Maure; el punto cúlmine de nuestra visita a Rabat. Desde las terrazas del Café, contemplamos el río Oued Bou Regreg y la ciudad hermana Salé que se extendía a lo lejos.

Tarde: Directo del Café Maure bajamos a la playa y fuimos caminando por la hermosa rambla de Rabat. Era un día de vacaciones escolares así que el paseo marítimo estaba lleno de familias que disfrutaban cruzando en barco a Salé.

Nos dirigimos a las torre Hassan II y al Mausoleo Mohammed V a unos 40 minutos andando por la rambla. La torre Hassan II es el monumento más famoso de Rabat: fue el proyecto fallido del sultán Yacoub el-Mansour quien intentó que la mezquita tuviera un minaret de 60 metros pero la torre fue abandonada a los 44 metros. Dicha torre tiene el mismo diseño que la Giralda en Sevilla y la mezquita Koutubia de Marrakech.

El mausoleo Mohammed V, está justo enfrente de la torre Hassan II y se puede ingresar gratis. Es un hermoso lugar decorado con azulejos y yeso tallado donde descansan los restos del padre y abuelo del rey actual (Mohammed VI).

Día 2

Mañana: el segundo día comenzamos bien temprano. Tomamos el tranvía a la ciudad de Salé. El tranvía nos costó 6 Dh (1€ = 11 Dh) y tarda aproximadamente 30 minutos en llegar a la puerta principal de la medina de Salé. Una vez en allí, recorrimos la medina, la impresionante Grande Mosquée y Medersa y junto al océano: el inmenso cementerio Musulmán, donde se alza la Koubba de Sidi Ahmed Ibn Achir.

A la salida de la Medersa de Salé, un buen hombre nos comienza a hablar de la arquitectura de la Medersa y nos preguntó si conocíamos el fuerte Bordj Noroeste. Nosotros como argentinos educados que somos, escuchamos atentamente las explicaciones sobre la medersa y le contestábamos que habíamos escuchado sobre ese fuerte pero no sabíamos dónde estaba ubicado. El buen hombre nos pidió que lo siguiéramos y sin darnos cuentas “contratamos” un guía.

La técnica que acabo de describir es típica (aunque en lugares como Fez puede ser muchísimo más agresivo). Y si bien en ningún momento el guía nos presionó ni nos exigió nada, la situación se puso un poco tensa, porque como somos mal pensados no sabíamos bien dónde nos estaba llevando. Afortunadamente, nos llevó al famoso fuerte, pero decidimos no ingresar y disfrutar las vistas. Le dimos 20 Dh y nos despedimos.

Mediodía: Al mediodía tomamos nuevamente el tranvía hacia Rabat. El viaje es hermoso, el tranvía recorre un puente por el que se puede contemplar Rabat-Salé atravesadas por el río Oued Bou Regreg.

Cuando llegamos nuevamente al centro de Rabat decidimos ir caminando a Chellah. El trayecto a pie es bastante largo (aproximadamente 1 hora), pero nos permitió conocer gran parte de la Ville Nouvelle: con la impresionante estación de tren, los boulevares con palmeras y los edificios gubernamentales (incluyendo un palacio que visita el rey Mohammed VI).

Finalmente llegamos a la necropolis de Chellah. Chellah es un antiguo complejo romano, medieval y una necrópoli de los merenidos. Está cubierto por árboles frutales y flores silvestres y es un lugar atmosférico para vagar por un par de horas.

Protegida por un imponente foro, al que se accede por una puerta monumental, en la necrópolis están presentes un zawiya (edificio religioso musulmán) con un oratorio, un minarete corado por azulejos y varias salas funerarias entre las que destaca la de Abu Al-Hasan.

Una increíble colonia de cigüeñas se apoderó de las ruinas, dominando el lugar desde sus nidos de árboles. Cuando nosotros visitamos el sitio, se escuchaba el ruido de las parejas apareándose.

Tarde: Visitamos el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Rabat. Dicho museo es el primero del gran magaproyecto cultural con el cual el Rey Mohamed VI busca convertir a Rabat en Ciudad de las luces. Y es un lugar que recomendamos 100%, principalmente porque va a ser muy difícil encontrar en Marruecos museos de arte contemporaneo de esa magnitud. El restaurant del museo también es recomendable. No es caro y la comida es muy rica.

 


Mirá el Wandervideo de Rabat

Posted in Marruecos and tagged , , .

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *